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Barbijo en el trabajo: consejos para cuidar la voz

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Quienes pasan muchas horas del día con tapabocas, sobreexigen a sus sistemas respiratorios y eso afecta a las cuerdas vocales. ¿Qué rutinas tomar y cuándo consultar a un especialista?

Por la pandemia, debemos llevar barbijo en nuestros lugares de trabajo. Pero se sabe que quienes pasan muchas horas del día en ambientes en los que deben usar tapabocas la mayor parte del tiempo, suelen sobreexigir el funcionamiento de sus sistemas respiratorios y esto afecta las cuerdas vocales. Ello se observa en la producción y fonoarticulación de la voz, utilizada para comunicarse con sus pares o desempeñarse laboralmente.

El uso del barbijo es una de las medidas de prevención del nuevo coronavirus que más fácilmente la población incorporó.  El elemento de protección dejó de ser propio del ámbito médico y se extendió a todas las profesiones y oficios. Desde los niños y docentes en las escuelas, pasando por los cajeros de bancos y supermercados, hasta el comerciante y el taxista,  son muchas  las personas que pasan largas horas de jornadas laborales fuera de su casa y deben protegerse y cuidar su salud.

Como contrapartida, ocurre que el uso del barbijo o tapaboca genera una barrera, una resistencia al paso del sonido, que produce sensación de variabilidad en la intensidad de dicha producción.  Con el tapaboca y la resistencia que este genera, las personas tienden a hacer un esfuerzo extra para aumentar la intensidad de habla.

La mayor parte de nuestra comunidad, por el estrés actual, no suele tomar consciencia del estado propio del esquema corporal vocal y del registro de las partes intervinientes en la producción de la voz. Este no registro dificulta el manejo de un tipo y modo respiratorio correcto y de la fonoarticulación  que, con entrenamiento, podrían mejorar, beneficiando así  las cualidades acústicas y perceptivas de la voz y por ende en las estructuras intervinientes en su producción. Cabe mencionar que tanto el mal uso respiratorio, como el fonoarticulatorio pueden terminar ocasionando cansancio o fatiga vocal e incluso disfonías.    

La rutina hace que en el ámbito laboral hablemos moviéndonos, ejecutando otras tareas, con la atención dividida, y eso hace que se le reste atención al uso de la voz.

Siete señales de alarma para consultar a un especialista

– Cambios en la voz a lo largo del día, con disminución de su intensidad.

-Sensación de esfuerzo para llegar al final de frase emitida.

-Presencia de tos irritativa (necesidad de aclarar la garganta, carraspeo).

-Sensación de sequedad  en la garganta (el cuerpo necesita  mayor hidratación) ardor, picazón.

-Incomodidad con la percepción de su voz actual, voz tensa o soplada.

-Presencia de ronquera.

-Disfonía.

 Qué hacer: rutinas para una voz saludable

Es importante entender que la consulta temprana previene y evita que el mal uso o abuso de la voz genere una lesión estructural evitable. En el entrenamiento vocal siempre se  comienza con la toma de conciencia  de lo que hay que cambiar explicando por qué y para qué, luego ofrecer pautas de higiene vocal y posterior a ello se planifica una intervención acorde a cada paciente en particular,  desarrollando un tratamiento personificado, según necesidades de cada paciente.

El abordaje fonoaudiológico se planifica en etapas, primero la presentación de ejercicios para relajar las estructuras, luego la práctica e incorporación y por último la automatización de los mismos, por eso es clave adaptar los ejercicios a la cotidianeidad de cada paciente en pos de lograr la adherencia y llegar con éxito a cumplir los objetivos.

Aquí una serie de tips para una rutina vocal saludable:

– Mantenerse hidratados. Beber un litro y medio de agua por día, correctamente espaciado.

– Tener una alimentación variada, rica en frutas y evitar alimentos o bebidas irritativas como mate, té y café, ya que aumentan la posibilidad de reflujo, lo que puede dañar las cuerdas vocales.

– Realizar ejercicio físico para mejorar la capacidad respiratoria.

– Evitar fumar o estar expuesto al cigarrillo.

– Permanecer en ambientes con humedad justa (ni mucha calefacción ni muy fríos) ya que la sequedad del ambiente sumado al uso del barbijo generan mucha resistencia al ingreso de aire.

– Descansar bien.

– Al hablar con el tapabocas puesto, elaborar frases cortas. Mensajes claros, bien articulados con pausas adecuadas generan mayor inteligibilidad del habla y logra una comunicación más exitosa con menor riesgo.

– Evitar competir con el ruido ambiente. Tener la menor cantidad de distractores tecnológicos en volúmenes altos.

– Quienes trabajan todo el día con la voz, una hora antes y una hora después de la jornada laboral minimizar el uso de la voz (tratar de no mandar mensajes de audio ni hacer llamadas pendientes en el camino de ida y vuelta al trabajo).

– Si se siente la garganta seca en el trabajo, en vez de comer un caramelo o tomar café, ingerir agua o una fruta (cuanto más alimentos o bebidas dulces se incorporen, más pesada se vuelve la saliva y se enlentece la articulación, lo que lleva a que se requiera más esfuerzo para que se entienda lo que decimos).

– Optimizar la postura corporal, que sea cómoda sin crear resistencia al pasaje del aire porque sí se evita la tensión y contracción del abdomen.

* Paula Bellengeri (MN 8713) es licenciada en Fonoaudiología y coordinadora del Servicio de Fonoaudiología del Centro Médico Fitz Roy.

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