lunes, marzo 4, 2024
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La Estación Espacial China y un convenio que genera más dudas

La firma de un acuerdo entre la UNCo y la Conae reaviva la polémica sobre lo que hay detrás de la instalación de la Base Espacial en Neuquén. ¿Cuánto se usa para fines científicos y qué pasa el resto del tiempo?

El contenido del convenio de colaboración que firmaron ayer la Universidad del Comahue y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) ratifica lo que Mejor Informado viene denunciando sobre el verdadero objetivo que tuvo la instalación de la Base Espacial China en Neuquén.

Si bien el centro de investigación del espacio profundo surgió tras la firma de acuerdos interinstitucionales entre China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la provincia de Neuquén y los gobiernos de Argentina y la República Popular China, recién ahora se volvió a firmar un convenio que apunta a reactivar la determinación de un tiempo de uso de la antena por parte de la comunidad científica argentina (solo el 10%), para proyectos de investigación sobre el espacio exterior.

Todo esto abre varios interrogantes. Por ejemplo: qué se estuvo haciendo hasta ahora o qué control existió sobre las actividades desempeñadas por los chinos. Y una pregunta más concreta aún: ¿si Argentina tiene acceso al 10% del tiempo del uso de la antena, que hacen los chinos el resto del tiempo? Todas estas dudas sobrevuelan dos aspectos preocupantes y hasta peligrosos: la falta de controles sumado al acceso vedado a personal que no sea de China, y el famoso concepto de la tecnología dual.

Las tecnologías de uso dual son aquellas que tienen aplicaciones tanto en el ámbito de la Defensa y de la Seguridad como en el sector civil. Los alimentos enlatados, el vidrio laminado, las gafas de sol, el GPS, los satélites artificiales, el horno microondas, los radares, las técnicas de ultrasonidos o los drones son ejemplos de invenciones surgidas por necesidades militares que se han incorporado a nuestra vida cotidiana.

Es decir, aplicado al caso de la Base Espacial, la tremenda antena instalada allí puede ser utilizada con fines científicos, como está teóricamente establecido, o podría tener otros usos. Por ejemplo, expertos estadounidenses del área de seguridad y comunicación argumentan que la tecnología con la que cuenta la Estación tiene muchos usos estratégicos. Frank A. Rose, quien fue subsecretario de Estado para el control de armas durante el gobierno de Barack Obama (2009-2017), resaltó la capacidad adquirida por China en desarrollar tecnología sofisticada para interferir, alterar y destruir satélites.

Otros, como Dean Cheng, quien trabajó como investigador en el Congreso estadounidense y ahora estudia la política de seguridad nacional de China, aseguran que las antenas y otros equipos que se utilizan de respaldo en misiones espaciales, similares a las que tienen los chinos en la Patagonia, posiblemente aumenten la capacidad de China para recabar información.

“Una antena gigante es como una enorme aspiradora, succiona señales, información, todo tipo de cosas”, destacó Cheng.

También preocupa también el nulo control de la Argentina sobre las instalaciones y el personal que allí desempeña esas tareas. La empresa que gestiona la Estación está vinculada directamente al ejército de la República Popular China. Si bien se supone que e no se trata de una base con fines militares, hay bastante involucramiento de las fuerzas armadas de ese país. Otro dato a tener en cuenta que la empresa obtuvo la concesión para el manejo de la Base por 50 años. De nuevo: si bien ciertas clausulas se refieren a un intercambio científico, lo cierto es Argentina le está dando el manejo exclusivo de un área restringida a una potencia extranjera que además comienza a tener mayor injerencia en el área. Es allí donde comienzan las dudas sobre que hay detrás del convenio.

 

Un poco de historia
La estación de observación de espacio profundo de China situada en el paraje Bajada de Agrio, en la provincia de Neuquén, lleva varios años de funcionamiento con actividades supuestamente destinadas a la investigación científica. Las profundas restricciones de ingreso y la presencia dentro de las instalaciones solamente de personal chino generan dudas sobre los reales objetivos de la instalación de esa base. Estas inquietudes no son solo argentinas: ya han traspasado nuestras fronteras y llegaron a convertirse en tema de consulta y discusión en el mismísimo Capitolio de los Estados Unidos, cuando durante la reunión del Comité de Relaciones Exteriores en la Cámara de Representantes con el secretario de estado Antony Blinken, donde la congresista María Elvira Salazar, representante Republicana por el distrito 27° del Estado de Florida, interpeló al funcionario en duros términos sobre la presencia de China en el sur argentino y le espetó : » Señor, le estoy preguntando si habló con los argentinos, que no pueden ni siquiera entrar… se imagina tener una estación satelital militar china en Argentina y el Gobierno argentino no puede ni siquiera visitarla… ¿qué cree que los chinos están haciendo? ¿tortas? ¿Qué podemos hacer con esto?»
mejorinformado
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